VALENTINA RAMIREZ IMENDIA RECIBE EL SACRAMENTO DEL BAUTIZO
Ayer Domingo a las 8:00 de la mañana, las campanas de la hermosa Iglesia de San José Obrero de la colonia San Luis de San Salvador dieron la bienvenida a una nueva cristiana, Valentina Ramírez Imendia, la pequeña dijo sí al Señor, y entró al redil de la única y verdadera iglesia fundada por Cristo.
Acompañada de sus padres Mariela Imendia y Alejandro Ramírez, llegó vestida de blanco puro, el color de los infantes carentes de pecado, llegó a bautizarse y a borrar su pecado original, ese pecado con el que todos los seres humanos nacemos, para luego salir como un ángel puro libre de machas.
Sus padrinos, Carlos Arturo Imendia y Isabel Borja de Imendia, las señoritas Iris y Morena, fueron testigos de la introducción de Valentina al cristianismo moderno y verdadero, además se comprometieron en velar por la pequeña cristiana, tanto moral, material como espiritualmente, si alguna vez sus padres faltaran o sus facultades les impidiera la preparación integral de la pequeña Valentina.
Sus abuelos, Francisco Imendia y Doña Berta Guzmán de Imendia, se mostraron satisfechos y alegres, al ver que su nieta nacía nuevamente, pero esta vez en la Iglesia de todos los tiempos, la del principio y fin, La Santa Iglesia Católica.
Posteriormente celebrado el importante sacramento, todos los familiares de Valentina, se congregaron en el hogar de los abuelos maternos para celebrar con enorme alegría el bautizo de la pequeña, ¡ y que fiesta!.
Ayer Domingo a las 8:00 de la mañana, las campanas de la hermosa Iglesia de San José Obrero de la colonia San Luis de San Salvador dieron la bienvenida a una nueva cristiana, Valentina Ramírez Imendia, la pequeña dijo sí al Señor, y entró al redil de la única y verdadera iglesia fundada por Cristo.
Acompañada de sus padres Mariela Imendia y Alejandro Ramírez, llegó vestida de blanco puro, el color de los infantes carentes de pecado, llegó a bautizarse y a borrar su pecado original, ese pecado con el que todos los seres humanos nacemos, para luego salir como un ángel puro libre de machas.
Sus padrinos, Carlos Arturo Imendia y Isabel Borja de Imendia, las señoritas Iris y Morena, fueron testigos de la introducción de Valentina al cristianismo moderno y verdadero, además se comprometieron en velar por la pequeña cristiana, tanto moral, material como espiritualmente, si alguna vez sus padres faltaran o sus facultades les impidiera la preparación integral de la pequeña Valentina.
Sus abuelos, Francisco Imendia y Doña Berta Guzmán de Imendia, se mostraron satisfechos y alegres, al ver que su nieta nacía nuevamente, pero esta vez en la Iglesia de todos los tiempos, la del principio y fin, La Santa Iglesia Católica.
Posteriormente celebrado el importante sacramento, todos los familiares de Valentina, se congregaron en el hogar de los abuelos maternos para celebrar con enorme alegría el bautizo de la pequeña, ¡ y que fiesta!.
No hay comentarios:
Publicar un comentario