ANTE LA REALIDAD DE LA INEXISTENCIA.
Los seres humanos vivimos sujetos a muchas mutaciones en nuestra corta vida, cuando estamos arraigados a algo cotidiano y luego lo perdemos, sobreviviene a nuestra existencia un estado de depresión y descontento interno.
Todo esto se da, porque nuestra mente recuerda al objeto o persona, y esta grabado en imágenes en nuestra mente, y esa imagen la proyectamos a la nada, cuando nos damos cuenta de que nuestra transmisión no recibe copia, la mente tiende a deprimirse y a sumirse en el círculo vicioso del recuerdo.
La mente, al ser atormentada continuamente por el recuerdo, y ante la realidad de la inexistencia de un objeto o ser, se introduce en el deseo de la desconexión y la amnesia total, esto para mermar la impotencia de vivir un estado en el que cosas y seres no existen.
Adoptar un estado conciente vegetal, donde no se piense ni se recuerde, viene siendo un consuelo para una mente atormentada por el recuerdo y por la realidad de la inexistencia.
La realidad de la inexistencia se puede convertir en una pesadilla presente en nuestras vidas y es necesario combatirla. Porque no habrán espacios para que nuestra mente encuentre descanso y estado de paz.
Una mente afectada y perturbada tiene que encontrar descanso en los karmas repetitivos.
Los seres humanos vivimos sujetos a muchas mutaciones en nuestra corta vida, cuando estamos arraigados a algo cotidiano y luego lo perdemos, sobreviviene a nuestra existencia un estado de depresión y descontento interno.
Todo esto se da, porque nuestra mente recuerda al objeto o persona, y esta grabado en imágenes en nuestra mente, y esa imagen la proyectamos a la nada, cuando nos damos cuenta de que nuestra transmisión no recibe copia, la mente tiende a deprimirse y a sumirse en el círculo vicioso del recuerdo.
La mente, al ser atormentada continuamente por el recuerdo, y ante la realidad de la inexistencia de un objeto o ser, se introduce en el deseo de la desconexión y la amnesia total, esto para mermar la impotencia de vivir un estado en el que cosas y seres no existen.
Adoptar un estado conciente vegetal, donde no se piense ni se recuerde, viene siendo un consuelo para una mente atormentada por el recuerdo y por la realidad de la inexistencia.
La realidad de la inexistencia se puede convertir en una pesadilla presente en nuestras vidas y es necesario combatirla. Porque no habrán espacios para que nuestra mente encuentre descanso y estado de paz.
Una mente afectada y perturbada tiene que encontrar descanso en los karmas repetitivos.
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