
La herencia de la depredación.
Cuando pasa la lluvia, después de refrescar el bosque húmedo del picacho, la imagen del volcán se torna verde, y cuando se combina con el cielo azul de las mañanas de invierno, es un verde resplandeciente cegador. Todas las hierbas emergen del suelo y renuevan la corteza del volcán. La vida empieza su ciclo otra vez, y muchas crías de aves nacen en las copas de los cipreses.
La vida del Volcán de San Salvador ha sido vulnerada, en un principio por la guerra civil y luego por la depredación. Esa laceración a generado un desastre ecológico, pues las mismas especies animales han buscado emigrar a lugares más seguros, e incluso adaptarse a la vida urbana.
La deforestación viene siendo uno de los mayores problemas, que en algunos años puede traer consecuencias a los que viven en las llamadas “faldas del Volcan”.
Un coloso sin guardián
Cuando pasa la lluvia, después de refrescar el bosque húmedo del picacho, la imagen del volcán se torna verde, y cuando se combina con el cielo azul de las mañanas de invierno, es un verde resplandeciente cegador. Todas las hierbas emergen del suelo y renuevan la corteza del volcán. La vida empieza su ciclo otra vez, y muchas crías de aves nacen en las copas de los cipreses.
La vida del Volcán de San Salvador ha sido vulnerada, en un principio por la guerra civil y luego por la depredación. Esa laceración a generado un desastre ecológico, pues las mismas especies animales han buscado emigrar a lugares más seguros, e incluso adaptarse a la vida urbana.
La deforestación viene siendo uno de los mayores problemas, que en algunos años puede traer consecuencias a los que viven en las llamadas “faldas del Volcan”.
Un coloso sin guardián
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