Se fueron
Que jodida es la vida,
Como nos encariñamos con los animales,
Hoy resulta que ando el alma partida,
Porque regalaron a los perros de mi casa,
Al negro y al blanco.
Mas acongojada debería de estar mi hermana,
Pues de ella eran los canes,
A ella la extrañaban cuando no estaba en casa,
Los perros se enamoraron de la pequeña Valentina,
La primogénita de mi hermana,
Quien ya había aprendido a llamarlos.
Lo que no sabía Valentina,
Es que ella fue el motivo de la despedida de los canes,
La jefa de la casa no soportaba las pulgas y garrapatas de los peludos,
Pensando de que eran un peligro inminente para la salud de la pequeña,
Se optó por despacharlos,
A la hora que no había nadie en casa.
Al ver el lugar vacío,
Los ausentes de delataron,
Y las gargantas se entumieron,
Hasta una lagrima a de haber rodado por hay,
La cólera y el reclamo no se hicieron esperar,
Pero el argumento que más pesó,
Fue la salud de la pequeña Valentina.
Espero que los canes corran con suerte,
Y residan en un hogar civilizado como mi casa,
Donde los animales se les quiere como a las personas.
Porque dicen por ahí,
Que quien no quiere a un perro no quiere a nadie.
Carlos Imendia G. 28 de mayo de 2008
Que jodida es la vida,
Como nos encariñamos con los animales,
Hoy resulta que ando el alma partida,
Porque regalaron a los perros de mi casa,
Al negro y al blanco.
Mas acongojada debería de estar mi hermana,
Pues de ella eran los canes,
A ella la extrañaban cuando no estaba en casa,
Los perros se enamoraron de la pequeña Valentina,
La primogénita de mi hermana,
Quien ya había aprendido a llamarlos.
Lo que no sabía Valentina,
Es que ella fue el motivo de la despedida de los canes,
La jefa de la casa no soportaba las pulgas y garrapatas de los peludos,
Pensando de que eran un peligro inminente para la salud de la pequeña,
Se optó por despacharlos,
A la hora que no había nadie en casa.
Al ver el lugar vacío,
Los ausentes de delataron,
Y las gargantas se entumieron,
Hasta una lagrima a de haber rodado por hay,
La cólera y el reclamo no se hicieron esperar,
Pero el argumento que más pesó,
Fue la salud de la pequeña Valentina.
Espero que los canes corran con suerte,
Y residan en un hogar civilizado como mi casa,
Donde los animales se les quiere como a las personas.
Porque dicen por ahí,
Que quien no quiere a un perro no quiere a nadie.
Carlos Imendia G. 28 de mayo de 2008
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