Has visto la sonrisa de un ángel?
Ese día se detuvo el tiempo,
Y una tremenda esfera se formó en el cielo,
Inmediatamente se apagaron los sonidos de la multitud,
La que aclamaba con sed al Santo Súbito.
Bajo el riguroso cordón de seguridad,
La familia esperaba ansiosa,
Porque el protocolo impedía el acercamiento,
Pero cuando Dios regala algo a los hombres,
Lo primero que sale sobrando es el protocolo.
Un regalo preciado, y maravilloso que puede salir,
De un puesto en el gobierno,
Un estupendo regalo para la familia,
El momento en el que un Santo nos vio y nos sonrió.
Todavía recuerdo las lagrimas de mis hermanas,
Aquellas lagrimas de emoción y de paz,
Las que quedaron en la túnica del ángel.
Un ángel que sin decirnos una palabra nos transmitió,
De pensamiento a pensamiento, el mensaje de Dios, amor para nosotros.
Un ángel en tierra hostil y sucia por el conflicto y la corrupción,
Un profeta que con paz y sabiduría, evangelizó en ese momento.
Como olvidar ese febrero de 1996, cuando vimos ese espíritu blanco,
Entre nosotros.
Nunca un cielo como ese día, nunca un El Salvador como ese día.
Carlos Francisco Imendia.
Abril de 2008.
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