CLAVES ROJAS
Esta es la hora que mi mente
Conversa abiertamente con la niebla nocturna
Ante las destellantes chispas esparcidas por
Los cerros.
La inquietud es el impulso de los químicos
Dominantes, sin embargo, el silencio
Es un decreto de los Ángeles y las ánimas liberadas.
Los cielos nocturnos están perforados por
Las antenas de las telefonías que destellan a lo lejos sus claves rojas.
Mientras en algún lugar de la cordillera apagada,
Pasa razante alguna aeronave con destino al aeropuerto
Alguien a esta hora contempla desde una ventana
La noche fresca.
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