Plática de invisibles
Celeste es el diamante,
Nunca algo visto por los hombres de la sierra,
Un cielo podía verse en su interior,
La luna y las estrellas,
Imaginarse un olor,
Dos espíritus conocidos como: Los invisibles, comentaban.
--Tu vienes de las calderas del volcán, debes conocer al autor de semejante joya.
-- ¡No! No lo conozco, dentro de las calderas del volcán solo fabrican diamantes blancos, los que brillan en la oscuridad de las noches sin luna.
Cuando quise sorprender a Los Invisibles hablando, se disiparon como la neblina y el diamante cayó.
No pude contener la tentación de acariciar, la esculpida joya “de entrañas”, formada por
La sangre azul.-
-¡Oye Mortal! Resonó una voz, la de un regente celeste.
-¿Qué es lo que quieres?
-Los diamantes azules no vienen del fuego, ni las escupe la sangre del volcán
-¿De donde provienen?
-El hielo es su escultor, los polos la matriz. Fundid vuestras aflicciones en el glaciar y sacarás de ahí un bello ejemplar.
Así terminó la gélida voz su intrigante comentar.
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