La suerte está echada [Alea Iacta Est]
Nunca Julio César escatimó lo expansivo
que serían sus monumentales palabras
y el universo cotidiano que encierran.
La suerte está echada en mi país
ya no hay un rebobinador temporal,
los actos acontecieron,
y los estúpidos corrieron,
hoy la suerte esta echada,
y se han clavado en mis sensaciones
la impotencia que me arrebató el plagio del albedrío.
La suerte esta echada y rebotó en las sombras del Coliseo,
sus ecos resonaron en las torres altas de San Salvador,
ante el regalo que hicieron los impíos a los otros impíos,
hoy el incierto tiene un nombre, es oscuro y viene envuelto en papel de prensa,
la mala noticia de que la suerte está echada.
Latidos en el viento, los del Caesar Julio, balbucean en vapor,
la suerte está echada en San Salvador.
Alea iacta est (o alea jacta est) es una locución latina de uso actual que significa "se echó el dado", "el dado fue echado" o "la suerte está echada". Es una expresión atribuida por Suetonio a Julio César en el momento de cruzar el río Rubicón, límite entre Italia y la Galia Cisalpina (provincia que el Senado romano le había asignado). Con este paso, se rebeló contra la autoridad del Senado y dio comienzo a la larga guerra civil contra Pompeyo y los Optimates. Según algunas versiones, César usó el imperativo “jaci” en lugar del pasivo “jacta est” (“¡Echad la suerte!”).
Nunca Julio César escatimó lo expansivo
que serían sus monumentales palabras
y el universo cotidiano que encierran.
La suerte está echada en mi país
ya no hay un rebobinador temporal,
los actos acontecieron,
y los estúpidos corrieron,
hoy la suerte esta echada,
y se han clavado en mis sensaciones
la impotencia que me arrebató el plagio del albedrío.
La suerte esta echada y rebotó en las sombras del Coliseo,
sus ecos resonaron en las torres altas de San Salvador,
ante el regalo que hicieron los impíos a los otros impíos,
hoy el incierto tiene un nombre, es oscuro y viene envuelto en papel de prensa,
la mala noticia de que la suerte está echada.
Latidos en el viento, los del Caesar Julio, balbucean en vapor,
la suerte está echada en San Salvador.
Alea iacta est (o alea jacta est) es una locución latina de uso actual que significa "se echó el dado", "el dado fue echado" o "la suerte está echada". Es una expresión atribuida por Suetonio a Julio César en el momento de cruzar el río Rubicón, límite entre Italia y la Galia Cisalpina (provincia que el Senado romano le había asignado). Con este paso, se rebeló contra la autoridad del Senado y dio comienzo a la larga guerra civil contra Pompeyo y los Optimates. Según algunas versiones, César usó el imperativo “jaci” en lugar del pasivo “jacta est” (“¡Echad la suerte!”).
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