LAGUNA DE SIRENAS
El cielo era gris y la laguna reflejaba su espíritu,
La altura era el templo del secreto de sus aguas,
En las orillas los juncos alimentados por leves dosis de azufre,
Las playas eran frías como las junglas vírgenes de la sierra Apaneca,
Campesinos sin sed, de sangre de café, caminaban rumbo a sus comarcas,
La laguna misteriosa invitándome a conocer sus entrañas profundas y enigmáticas
En un zambullido rompí las barreras de las lechugas de agua,
Una sublime impresión para mi corazón, mis venas casi revientan ante el gélido impacto.
Ya en la profundidad, desconectados los pulmones y activando las branquias primitivas,
Una vista instintiva a la superficie me seduce [ya el oxigeno no me preocupa], el espectro azulado donde se filtran las espadas relumbrantes del sol, y en el fondo todo es quietud.
Los movimientos despiertan el olfato de las sirenas mayas,
Hermosos seres incoloros que cantan en el ultrasonido e inmediatamente seducen
Con sus eternos vibratos.
Estoy suspendido en la laguna, rodeado por los bellos seres incoloros de género femenino, no puedo, no puedo evitar la tentación de besar a una.
El sabor es indescriptible, es la esencia perfumada de las algas de agua dulce,
Un sabor orgásmico delicias arrancadas de la naturaleza y las fantasías.
A llegado la hora de emerger, los vientos y el frío esperan en la superficie, no puedo abusar del tiempo,
Este sueño me lo ha prestado por unos minutos el encantador lugar, la laguna que esconde a las sirenas.
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