Discusión en los aires
Volando en círculos, y con espontáneas embestidas una contra la otra, dos águilas se cortejan por los aires, y desde arriba el suelo es insignificante, ninguna de ellas tiene la devoción por la vida terrestre. “la vida terrestre es la condenación de los mortales, mientras que nuestra vida es el deseo de todo hombre que se proclama libre” dice con todo orgullo el águila macho.
Avanzan por todo el espacio aéreo en círculos lentos mientras abandonan las escenas urbanas y se adentran en los verdores rurales, deciden dar rienda a su pasión natural y se aparean en la copa de una Ceiba, luego alzan vuelo, mientras gritan en alegría desenfrenada su inagotable libertad.
Regresan a su casa que es la atmosfera, ahí observan con esos ojos de largo alcance,
Un novillo que acaba de morir, sus últimos suspiros se rinden ante el ardiente sol del verano, en unas copas sin hojas, de un árbol feo, están los zopilotes, con el luto natural de los milenios, babeando en su imaginación, saboreando al inerte cadáver.
Las águilas discuten:
--Agradezco a la vida no ser zopilote, devorar cadáveres es algo tan sencillo y repugnante.
--Tienes razón, a nuestro favor, cazar es la benevolencia de la evolución, ojos binoculares y garras fuertes, todo conjuga a la perfección.
--No hay duda de que el trabajo sucio alguien lo tiene que hacer.
-- El hambre en esas criaturas, los obliga a acudir a la vela y a arrebatar el entierro.
--Tienen la perfección de esculpir la blancura de la muerte…
--Yo, amo la libertad y los temas fúnebres me ponen mal…
--Disfrutemos esta libertad, lograda por tener el primer puesto de todas las aves.
Así se pierden en los horizontes, las ultimas dos águilas, piensan morir volando, libres, y desintegrarse en los cielos azules.
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