CELAJES DEL PONIENTE
Las líneas dibujadas por los ángeles de la tarde,
Revuelven las nubes esponjosas que rellenan el horizonte,
Es la pintura del Maestro Natural, al que apodan de El Todo Lo Puede.
Obras maestras sobre la sombría ciudad,
Aquella aldea que no reverencia la majestuosidad vespertina.
Bandadas de pájaros adormitados buscan refugio en el corazón roto de la ciudad que apaga sus impulsos,
Buscan incansablemente la recamara del refugio, construida en árboles mutilados,
Abajo caminan cien primates preocupados, y los pájaros disparan “gracias” blancas
Sobre sus orgullos.
Termina el episodio del día, frente a los imponentes celajes del poniente,
El lugar secreto del gigante,
Celajes resguardados por Júpiter, suspiros que encienden las lámparas de sodio.
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