LA CEIBA DE GUADALUPE EN 2008
El suelo de la Ceiba está adolorido,
Desde muy temprano ingresan las almas peregrinas,
Buscando reconformación en la madrugada y consuelo en el lucero,
El viento entrecruzado que baja de las faldas del volcán y las heladas
De Antiguo Cuzctlán.
Ya desde ayer se había eregido a los alrededores de La Ceiba,
Las manifestaciones populares de nuestras costumbres,
El Llanto de los elotes hervidos a toda temperatura.
Pero la fila es inmensa, pero la promesa puede más,
Ahí pasan las almas pequeñas con trajes antiguos,
Solidarizándose con la tierna imagen humilde de San Juan Diego,
Ahí se admira la fé que no escatima la edad para disfrazarse.
Es la fé de la segunda Plaza Mexicana en América.
Ahí lloramos Madre, nuestras impotencias humanas,
A tus pies, Guadalupana de milagros infinitos,
La que ayer regaló una Luna más ancha y plasmó en
El cenit las constelaciones que adornaron su manto
Cuando regaló la luz de la ciencia al humilde Juan.
Por esa radiación de gracias de epicentro mexicano, hoy,
Todos los salvadoreños pretenden santificar más aún,
El santuario nevado que bendice los verdores del valle Antiguo.
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