Así la vida acaba en San Salvador
Puede que no pueda expresar con claridad
Con estas lagrimas endurecidas y el corazón sin sangre,
Los lamentos que aborrecen la muerte.
Hoy el alma se aferra en la burbuja toráxica,
Quiere salir gritando en las lágrimas que se evaporan con el sol,
Así soñaré en ese momento en el que contemple los arreglos fúnebres.
Y no pueda soportar el éter de la tristeza.
CARLOS IMENDIA. 8 DE DICIEMBRE DE 2008
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