Emerson, iba caminando por la calle cierto día, aceleraba el paso, pues quería ser el primero en ser atendido en el banco, de repente no se dio cuenta y cayó en una alcantarilla –que para variar no tenía tapadera-- no tenía mucha profundidad, no se hizo mucho daño, cayó en un charco de agua lluvia, de hecho la alcantarílla era de aguas lluvias. La alcantarilla era suficiente para que Emerson caminara de pie, transitaba en la penumbra, iluminado por la luz que se cuela por los tragantes…de pronto suena como en altavoces ambientales la música instrumental de "We are the champions " de Queen. Emerson la reconoce… la sigue escuchando porque le gusta.
--¡Que raro, música ambiental de Queen en una cloaca! ¡Jajaja, debo estar soñando!...
Sigue caminando con su rodilla adolorida todavía, pues cayó incado.
Luego escucha una voz electrónica proveneinte de un altavoz que dice: ¡Cuidado donde pisas pendejo! ¡No vaya a patear a ninguna rata!
Se asusta:
--¡Quien dijo eso!, puta, muéstreme la salida hombre..., tengo cosas que hacer. Dice enojado Emerson.
--Bienvenido señorito, al mundo sofisticado pero digno de los indigentes. Repica la voz por los potentes parlantes.
--Porfa saqueme de aquí. Dice con voz preocupada Emersón.
Luego se encienden unas flechas de color verde indicando un largo pasillo, y Emerson se pregunta que ¿Qué diablos es eso? ¡señales en el submundo!
--!Seguí la señal! avanza al siguiente modulo de cloaca se te abrirá una compuerta. Dice la voz desconocida.
Avanza Emerson, mientras murciélagos vuelan sobre su cabeza, y llega al modulo de cloaca, en un humedo pasadiso que de inmediato se abre.
Impactado ve a su alrededor, una oficina alfombrada, con una recepcionista. Una chica guapa, buena y rubia ; se levanta de su escritorio y le dice: “Por favor señor pase la suela de sus zapatos por esta piscina desinfectante, luego siéntese, y será atendido…”
--¡Gracias! Dice Emerson mientras pierde su vista en el trasero de la rubia y en el lujoso lobby.
--¡Señorita!, ¿Quién me va atender? ¿Y donde estoy?.
--Ya lo van a atender, el presidente quiere saludarlo, y usted esta bajo la ciudad en las cloacas..."el mundo de los indigentes" ¿Quiere café, soda, te helado…galletas” dice la rubia.
--Una soda, que sea coca por favor... sin hielo... Dice Emerson.
Se sienta, en el supuesto y lujoso lobby, mientras mira cuadros pintados de indigentes, un ciego sentado en un ladrillo con lata en sus manos para que el echen centavos, unos "lanza llamas" frente a una fila de carros en un semáforo, y un indigente gris a las afueras de una catedral, bajo las fotos unos rotulillo que dicen: AGREMIADOS.
--Aquí tiene su coca. Dice la recepcionista rubia.
--¡Señorita, esto me parece un sueño, luego de mi caída en una alcantarílla y oír música instrumental de un grupo de rock, luego una voz, luego unas flechas flourescentes y ahora aquí en esta oficina lujosa…. y con una bella recepcionista al mejor estilo de una corporación...osea!
Toma un trago de coca en un vaso lujoso con una servilleta amarrada, y cuando la rubia le iba a contestar su pregunta: -- He.. si, ...., se abre la puerta de un ascensor, sale de el un ejecutivo vestido con impecable traje de casimir, un reloj Rolex, mancuernillas de platino y una sonrisa de oreja a oreja y un perfume de escencia penetrante…. Interrumpe la rubia la escenad y le dice a Emerson:
--"El Es nuestro presidente".
--¡Mucho gusto Emerson soy Fausto Arambuzabal Arrieta y estas en la Asociación Tecnológica de Indigentes. Dice el hombre elegante.
-- Indigentes con oficina y centro financiero bajo la ciudad… increíble. Dice Emerson.
--¡Un negocio de millones de dólares hijo, acompáñame a mi oficina! Dice Fausto.
Suben al ascensor que los lleva a la oficina de Fausto, una oficina lujosa de súper ejecutivo, adornada con peceras y con olor a fragancias orientales, Fausto se sienta en su lujoso escritorio de caoba brazileña, enciende un Padrón edición especial, mientras invita a Emerson a sentarce.
--¿Quien dice que los vagabundos no tenemos dignidad? Dice Fausto.
--¿Haber y que cuento es este...? Pregunta Emerson
--Mirá hijo, la pobreza muestra sus bondades y su bonanza en el submundo, este es el submundo, nuestra asociación se a consolidado financieramente con el aporte mensual de nuestros agremiados (indigentes), todos son accionistas y todos tienen beneficios. Dice Fausto.
--¿Y como colectan el dinero y lo administran? Pregunta Emerson.
--Bueno, la banca del submundo funciona solo aquí secretamente, no depende del sistema financiero, no somos ilícitos porque aportamos un impuesto simbólico que lo disfrazamos, osea un lavado bien habido, el dinero lo administra tu servidor un mendigo preparado. Te ruego no le comentes a nadie esto. Suplica Fausto.
--Mirá Fausto, pero te rogaría mandaras a tapar esas cloacas, alguien puede caer..
--La quité de hecho para que conocieras, jajaja, broamas, ¡Son los accesos de nuestros agremiados! pero tenemos cámaras en la superficie…jajaja , pero ¡hecho! no va a suceder. Dice Fausto.
--Bueno, gracias, y me tengo que ir tengo que ir al Banco, a eso iba cuando caí.
--¿A que banco? Dice Fausto
--¡Al del León!
--Sube por el ascensor, saldrás en la parte trasera del banco, un empleado te recibirá y tu le dirás: ¡Provengo de la cloacas! y el te sonreirá. Luego te pasará de inmediato con un ejecutivo y no harás fila. Dice Fausto, mientras lo lleva a la puerta del ascensor que conecta con el banco.
--¡Gracias Fausto!, no se pero este episodio me parece fuera de la realidad, hoy subo de la cloaca al banco y me tratarán al estilo VIP, ¿En que mundo perdido vivo?. Dice Emerson.
--Jajaja, este es un mundo que parece y no parece, date cuenta del potencial indigente, antes que nada los indigentes son actores primordiales de la economía de un país eso es un estudio y una realidad secreta en todas la escuelas economicas del mundo y todos los economistas los saben.
¿Las bajas del petróleo, ¿Quiénes piensas que las propiciaron?... ¡Exácto! un gremio tan grande y oculto como nosotros. Dice Fausto.
Se abre el ascensor y Emerson se despide: ¡Chao Fausto!, mientras la puerta se cierra lentamente.
Se abre el ascensor y Emerson se despide: ¡Chao Fausto!, mientras la puerta se cierra lentamente.
Admirado y estupefacto, aún no conciente de lo que apreció, Emerson se dió cuentas de que no vivimos en un mundo tan real, y de que la realidades muchas vecen se disfrasan y aparentan otra cosa y ocultan su poder y alcance.
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