Realidad napolitana
Seducido por esa Italia de cultura amplia, y centrándome en una ciudad dulce, especial y cosmopolita, la Nápoles, la milenaria contrincante del Vesuvio, el coloso de los dioses, aquella ciudad que siempre espera un terremoto pero que trabaja cotidianamente al ritmo del sol.
Nunca esperé saber que la comunidad enigmática de la Camorra, un clan fundamentado en las propias pasiones de la muerte y del recelo de la coima, mantuvieran prisionera y manejaran los hilos del país con tanta exactitud y legalidad.
Los napolitanos hoy comen pizza y beben vino en sus “Piazzas” con un nerviosismo que les descompone el alma, “parlando” en el temor de ser presas de la extorsión, ya que sus hijos claudios que van en proceso educacional proyectan sus ideales en la punta de la escopeta y en la fuerza del grito exigente.
Roberto Saviano huye de aquel paraíso volcánico, porque su pluma a hozado en declarar bajo el juramento de la tinta roja, los secretos más guardados de los clanes de la Camorra, publicando en su pensamiento las cifras poderosas que estremecieron a Nápoles y a la misma comunidad europea.
Una industria generosa de ganancias exorbitantes, dinero que procede de las plaquetas que se descomponen en el aire, en una calle de ajusticiamiento.
Seducido por esa Italia de cultura amplia, y centrándome en una ciudad dulce, especial y cosmopolita, la Nápoles, la milenaria contrincante del Vesuvio, el coloso de los dioses, aquella ciudad que siempre espera un terremoto pero que trabaja cotidianamente al ritmo del sol.
Nunca esperé saber que la comunidad enigmática de la Camorra, un clan fundamentado en las propias pasiones de la muerte y del recelo de la coima, mantuvieran prisionera y manejaran los hilos del país con tanta exactitud y legalidad.
Los napolitanos hoy comen pizza y beben vino en sus “Piazzas” con un nerviosismo que les descompone el alma, “parlando” en el temor de ser presas de la extorsión, ya que sus hijos claudios que van en proceso educacional proyectan sus ideales en la punta de la escopeta y en la fuerza del grito exigente.
Roberto Saviano huye de aquel paraíso volcánico, porque su pluma a hozado en declarar bajo el juramento de la tinta roja, los secretos más guardados de los clanes de la Camorra, publicando en su pensamiento las cifras poderosas que estremecieron a Nápoles y a la misma comunidad europea.
Una industria generosa de ganancias exorbitantes, dinero que procede de las plaquetas que se descomponen en el aire, en una calle de ajusticiamiento.
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