Onda descalabrada
¿Te escuche cantar esta tarde?
¡Dedícate a otra cosa!, pero no lo intentes más
Tu sonido ha espantado a las avecillas que se alimentan en el jardín,
Las abejas no polinizaron bien las flores, y la grama dejó de crecer.
Como puede salir de una garganta tan pequeña, semejante sonido fantasmal,
Una oca resulta ser más armónica que tus intentos en do mayor.
Un día quisiste ser protagonista del incivilizado coro de la iglesia,
El cura miraba de reojo, mientras deseaba que la canción terminara,
Ya que tu voz se convertida en gemidos y era como dos mil bisagras sin grasa cerrándose a la vez.
Tu voz tan fea, sobresalió de las demás, angelicales y apagadas,
Pobre Santa Teresa y Santa Ursula, se arrancaron ellas solas de sus enormes bases de madera, huyendo de tus interminables notas.
¿Te escuche cantar esta tarde?
¡Dedícate a otra cosa!, pero no lo intentes más
Tu sonido ha espantado a las avecillas que se alimentan en el jardín,
Las abejas no polinizaron bien las flores, y la grama dejó de crecer.
Como puede salir de una garganta tan pequeña, semejante sonido fantasmal,
Una oca resulta ser más armónica que tus intentos en do mayor.
Un día quisiste ser protagonista del incivilizado coro de la iglesia,
El cura miraba de reojo, mientras deseaba que la canción terminara,
Ya que tu voz se convertida en gemidos y era como dos mil bisagras sin grasa cerrándose a la vez.
Tu voz tan fea, sobresalió de las demás, angelicales y apagadas,
Pobre Santa Teresa y Santa Ursula, se arrancaron ellas solas de sus enormes bases de madera, huyendo de tus interminables notas.
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