ESTADO VEGETAL
Las ventanas quedaron abiertas por la noche, el viento soplaba del sur, entraba irrespetuosamente a la habitación, desarreglando algunas páginas y meneando la lámpara japonesa. Se veían las sombras de los árboles y arriba nubes blancas alborotadas por la brisa. No quería encender la lámpara porque en la oscuridad se leen mejor los pensamientos. ¿Y que hago solo en esta habitación platicando con el pensamiento?, ¡sí, esto es masoquismo!, más de lo mismo, las mismas cadenas mentales que atrapan al mundo físico.
Cuan cansado está el ser humano de la mente, es el órgano más efectivo, pero el más cruel. La mente, es un verdugo que te agarra la mano cuando sales del útero de tu madre, no te maltrata por unos años, pero cuando ya el ser humano entra en razón empieza el acoso descomunal.
La agonía invisible mora dentro del cráneo, aquella que no te deja en paz, aún cuando duermes. Todos quisieran una desconexión total, por un momento olvidar la sensación del acoso, la mente sobrevive gestando pensamientos y el hombre sucumbe poco a poco ante tanta acumulación de sensaciones invisibles.
La mente es una reina madre, una maquina de poner huevos llamados pensamientos, pensamientos buenos y pensamientos malos, la colmena es minúscula, es una cabeza. Tarde o temprano la cabeza cederá y no podrá más.
Por esa misma razón enciendo la luz de la habitación, para que despabile mi letargo, y empuje hasta que caiga al pensamiento, que huya a otra parte, que me deje tranquilo, disfrutar mi estado vegetal momentaneo.
Las ventanas quedaron abiertas por la noche, el viento soplaba del sur, entraba irrespetuosamente a la habitación, desarreglando algunas páginas y meneando la lámpara japonesa. Se veían las sombras de los árboles y arriba nubes blancas alborotadas por la brisa. No quería encender la lámpara porque en la oscuridad se leen mejor los pensamientos. ¿Y que hago solo en esta habitación platicando con el pensamiento?, ¡sí, esto es masoquismo!, más de lo mismo, las mismas cadenas mentales que atrapan al mundo físico.
Cuan cansado está el ser humano de la mente, es el órgano más efectivo, pero el más cruel. La mente, es un verdugo que te agarra la mano cuando sales del útero de tu madre, no te maltrata por unos años, pero cuando ya el ser humano entra en razón empieza el acoso descomunal.
La agonía invisible mora dentro del cráneo, aquella que no te deja en paz, aún cuando duermes. Todos quisieran una desconexión total, por un momento olvidar la sensación del acoso, la mente sobrevive gestando pensamientos y el hombre sucumbe poco a poco ante tanta acumulación de sensaciones invisibles.
La mente es una reina madre, una maquina de poner huevos llamados pensamientos, pensamientos buenos y pensamientos malos, la colmena es minúscula, es una cabeza. Tarde o temprano la cabeza cederá y no podrá más.
Por esa misma razón enciendo la luz de la habitación, para que despabile mi letargo, y empuje hasta que caiga al pensamiento, que huya a otra parte, que me deje tranquilo, disfrutar mi estado vegetal momentaneo.
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