Necesita hacer más milagros
Por Cuscatlán han pasado hombres santos y
mujeres santas, desde que llegó el cristianismo allá por 1524 hasta nuestros
días. Entre los hombres santos, todos conocemos los casos más emblemáticos y más
importantes, entre ellos: Monseñor Oscar Romero; Rutilio Grande, los sacerdotes jesuitas y sus
dos empleadas, las monjas americanas de Maryknoll, Cosme Spezzotto, así también
Ana Guerra de Jesús y el padre Vito Guaratto.
En medio de esas grandes historias de ciudadanos y ciudadanas honrosas
esta la vida de una ciudadana de San
Miguel llamada Clara del Carmen, nacida en la alta alcurnia migueleña. Esta
mujer tuvo una educación privilegiada en una república pos independencia
influenciada por muchos aspectos de la vida nacional y del mundo,
llegó a adquirir gran sensibilidad por los problemas dentro de la sociedad
salvadoreña: La pobreza, la orfandad, el maltrato y la discriminación de la
mujer en ese entonces. Clara por las imposiciones sociales de la época tuvo que
casarse y su buena familia tuvo que rebuscarse por las solariegas casas de
Centroamerica al mejor partido. La
casaron con un ciudadano costarricense con el que procreó seis hijos, pero este sujeto era de mal vivir muy enfocado en las
parrandas y la bebida, al final la
abandonó. Clara tuvo que cargar con la
responsabilidad de criar a seis hijos, su vida fue difícil porque tuvo que ser
padre y madre a la vez, pero en el camino aprendió mucho, sensibilidad por el
que más lo necesita, caridad para el desvalido, hospitalidad con el forastero,
asistencia al enfermo que lo necesita; pero también, es una mujer que supo
exigir y hacer prevalecer sus derechos, apoyaba las causas y luchas en contra
de la injusticia de la época. Fue así que a medida que sus hijos crecían y se
formaban como buenos hombre y mujeres de bien, ella se acercó a las obras de
Dios y empezó a crear y construir. Su
obra primero se disemina en Santa Tecla y luego se expande al mundo. En el Colegio
Belén de Santa Tecla reposan sus restor mortales, también hay registro de sus
muchas intercesiones, de las mas notable
es la siguiente: sucedió hace unos cinco años en Tegucigalpa,
Honduras, cuando un joven estudiante de un colegio administrado por ellas
sufrió un accidente y se fracturo la cabeza.
Cuando fue llevado al hospital, los médicos le
dijeron que estaba desahuciado y que no había nada que ellos pudieran hacer.
Sin embargo, cuatro días después el enfermo se levantó sano. Una de las primeras preguntas que hizo el joven a su familia y doctores
fue que quién era la enfermera que lo había cuidado durante su convalecencia,
día y noche, haciéndole masajes en la cabeza. Los médicos aseguraron que el
joven no tenía ninguna enfermera dedicada exclusivamente a cuidarlo. Después de practicarle varios exámenes clínicos, los galenos determinaron
que habían desaparecido los traumatismos de la cabeza. Cuando el muchacho se reincorporó a clases y fue a
la capilla de la escuela observó un retrato de la madre Clara María de Jesús, a
quien identificó como la enfermera que lo había cuidado durante su estadía en
el hospital.
La vida de Clara del Carmen Quiros estuvo marcada por muchos sacrificios y
luchas, entre ellas la discriminación y el maltrato, ella sin duda es un ícono
de la lucha por los derechos de la mujer desamparada. Y va camino a la
Santidad.

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