Obra de 28
El deshojo de esta pureza
Ha quedado en la miles de migajas dignas del camino real,
Alejadas por el viento mesfro del oriente vertical,
Que solo atrae los perfumes de William Blake y Mariscal,
El dedo señala el edicto que me detracta azuñado
En la voz fanfarrónica del voceador encoibido que deletrella:
A la misma cuerda que da consejo, apretado y prieto, pero no García,
Aquí, la enfolladura se aleja, de tu fellura, que los años más encachimban
Y te dejan más posibilidad certera, que la mueca verde florezca en el vació
De la terte desolación, sin Manuela jugando con tus sueños, mudo has quedado
Sin gracia frente al hoyo desbocado”.
Que no miente el hocicudo voceador
Que brinca en tres y en cuatro
Para salir corriendo más aprisa
Y no mirar mis labios desdibujados.
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