SEXTA
Torunto, escapuso
Y la casa apaga su luz solosa
Con las notas del piano negro,
Compás jalado que sapinga la voz perdida de los grillos cristalinos
Que fragua el rayito dormido que quima el vitral .
Fandungan los murciélagos que llegan y oyen el do, los té y los dolcis acústicos de la palida estadilla perpetua en la quijada del Partenón.
En la Casa abierta
De la calle sexta.
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