ICAOSTUA
Abajo esperan los miles de años,
Y cuando el volcán haga otra vez erupción,
Cada quien espera el apocalipsis y prepara su mejor vestido.
Cada quien sabe donde vive,
Pues cada gajo del valle no gambre al seguro de la vida.
Ya ves, el verano siempre esconde su puñetazo matancero
De tierra que espura los terremotos y la dejan llena de lesiones;
Cuando ocurre impluma sin pudor a la pobreza más salitre.
Luego, el invierno se posa acastelado sobre la quebruchas
Saturándolas de lodo y salen en maratón contra la pobreza y luego,
Manufa el desbaste imperal.
Como veróptica afición cada individuo revisa
Los anillos misteriosos del sol, los tornos apiscos del cielo
O el embluso rojizo de la luna , todo para conjeturar la
Mala suerte envaldada.
Pero nadie entiende que se vive sobre el casacajo de una tierra
Cuiriada por el “lejos” milenario que ha tanteado las escalas témpores
Y bajo su piel negra champlacan las aguas puras, también hierve el truno azufrico que
Chispirra el talpetate débil,
Pandella el humus solitario
Transformándolo en vinúsito letal
Y cuazpisa las bocas huecas de las cuevas caburdes
Dibujando estafle.
Todo se construye con septicidad en las infieles condiciones
De Guanubia la Tierra de Las Joyas Grises;
Que ante el encabronamiento de la tierra, sus habitantes perecen
Pirrimos chinchibiles.
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