Doce horas
Que no sea un pretexto
Esta época para aparecer con el mismo contexto y
Que el abrazo se convierta en una borrachera
O el idilio en el humo que prospera,
O que se encuadre el temple mortal de la gula
En la insólita mezquindad,
Viendo sonar el dinero en detonaciones,
Escuchar burdas canciones,
Desperdiciando la sabiduría del tiempo
En doce uvas y un reloj descompuesto,
No ser un tonto que contempla
A la ramera corretear por un corredor
Luciendo su rojo calzón,
O lamentarse, lamerse las heridas
Del típico y apocalíptico
Momento proscrito.
Mal escrito
En supersticiones mortales.
Que es, no desperdiciar el tiempo
En creer que este momento inflamado
No es una razón para existir
En una navidad que se repite,
Pero que asienta y acongoja
En la entrada de su declive.
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