sábado, 16 de octubre de 2010
Ernesto Cardenal
Ernesto Cardenal
Nadie creía que
Mario Vargas Llosa se iba a merecer
El premio Nobel de literatura,
Sobre todo las extremas izquierdas
Que no compartían
La audacia de escribir por la libertad,
Pero Estocolmo, reconoció
Esa arquitectura consecuente de Mario,
Que durante varios años se ha venido puliendo
Y erigiendo magnas obras.
¡Por fin el Nobel le llegó inesperadamente!
Pero, cuando llegará –me pregunto-- ¿Cuándo llegará?
Esa noticia, que recorrerá el Cocibolca y llegará
A la pequeña aldea del archipiélago de Solentiname,
Y penetrará sin permiso la quietud del ocaso del gran poeta
Ernesto Cardenal.
Que Estocolmo reconozca la bitácora
De sus obras,
Que consuelan con único estilo
Las almas que quieren sentir lo
Que escribe.
Octogenario es Ernesto,
Y paciente espera su premio
Interactuando con su aldea,
El ensueño imposibilitado
A los terratenientes sandinistas.
Ahí
Su mente divaga en las ideas
De punzantes efemérides
Que se endulzan con
La brisa que se
Arrastra desde Greytown.
Estocolmo nunca ha concebido
El Nobel póstumo que
Le adeudan a nuestro
Gran poeta, Roque Dalton.
Hoy hay nostalgia
Leo a Ernesto
Y tengo un nudo
Que es Roque.
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Carlos Francisco Imendia Guzmán
poeta
Ud. es el visitante No.
Tiempo para ser poeta
Carlos F. Imendia, poeta.
Obras 2009
Celajes del Poniente ( 20 poemas)
Epístolas de Júpiter (Poemario)
Escritas en San Salvador, El Salvador
Obras 2009
Celajes del Poniente ( 20 poemas)
Epístolas de Júpiter (Poemario)
Escritas en San Salvador, El Salvador
Stormy Night
la noche fulgurante
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- La Columna de Carlos Francisco Imendia
- El Salvador
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