De Marco Antonio a Cleopatra
Miro de reojo,
Escondido
Bajo un manto
Azul
Mientras te bañas…
Y las doncellas
Vierten sobre tu cuerpo
Las algas de Neptuno
Y perfuman las
Aguas
Con nardos y recedos
Del corazón de Roma.
Eres una moneda
De oro,
Tus labios tan humedecidos
Como los pastos de Germania,
Tú sombra tan penetrante
Como el púrpura
Y la pasión de Lucila Agrippina.
Amaneces tendida cuando
Los cisnes encumbran
Rumbo a los
Celajes de Júpiter.
Y me dejas
Ciego,
Y trato de palpar
Con mis manos quemadas
Tu sombra que es crema tibia.
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