Escombros de carne
Que injustos con la noche,
Con nuestra pasión a flor de piel
El placer se disfraza de grotesco
Y al final no nos une nada.
No existe nada
Más que una resaca moral de lo sucedido
Porque la calentura pisó el acelerador,
Que nos lleva a accidentarnos en la simpleza
Hoy no queda nada,
Mas que temblor sobre los escombros de carne,
Porque donde nuca hubo fuego
No tiene porque haber humaredas.
San Salvador 1 de julio de 2009
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