Dedicado al Mago
MAGO
Soplando flauta
A la hora de la Resurrección.
En trajes de fantasías
Haciendo malabares en su interior,
La vida lo trató como personaje público.
Miles de hojas se desprenden de su voluntad,
En el ocaso de su vida.
El mago desaparece su destino,
En miles de formulas.
Camina marchando a un mundo sin descanso,
Las calles cada día son sus mejores amigas,
La gente común que no le conoce se intriga,
Y pocos sabios lo estiman.
El mago, recuerdo, gozaba del respeto,
En nombre de la magia era cristiano.
Aún, generaciones de no se cuando,
Lo vieron volar en capas extendidas,
Cuando concentrados lo escuchaban,
Instigándolo al la prestidigitación sorpresiva.
La tarde calló, el pecho del mago, se estremeció,
Su alma desapareció, quedando solo su esqueleto,
Expulsado al infinito,
El mago se transformó
Seguramente al espectáculo
Que el paraíso prematuro preparó.
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