Las platicas del viento
En lo alto de la azotea, en los edificios,
Un pensamiento ha escapado
Enredado en los alambres está,
Incrédulo del cielo azul presente.
No hace mucho ha escapado,
De las fosas de un fulano de tal,
De quien se dice, es un intelectual,
Al pensamiento ha volado,
Mientras tertuliaba –el hombre-- con un escusado,
En la mañana de la resaca lírica,
De ahí partió el pensamiento en un disparo.
El pensamiento vagaba y no hallaba que hacer,
Se prostituía en los momentos de seducción vacía.
Borracha de viento, una bandera, ondeaba
Mientras el pensamiento asechaba para molestarla,
Quería humillar su espiritualidad cívica,
Sin embargo la bandera caso no hacía,
Al pensamiento que insolente insistía…
El pensamiento decía: “Bandera, ondeas sin parar desde lo alto
Nadie abajo, en la insípida ciudad a observar tu decencia se detiene, el nacionalismo les importa un bledo, tonta”
Y responde la bandera: “Mis oficios los asumo yo misma,
De lo que si tienes razón, es lo de la ciudad, pero presumo es por miles
De hermanos tuyos, ego centristas que vuelan por ahí y engendran las mentes”
Así termino la plática existencial, un pensamiento “ahuevado” que descendió por las cañerías del edifico, de regreso por el escudado.
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