La diferencia entre las seis y las nueve
Una tarde no es suficiente
El espacio atómico entre las seis y las nueve
Es enigmático,
Tu presencia a esa altura temporal, está disuelta,
La visión de tu silueta y la profundidad de tus ojos, están muy lejos.
A donde nace el segundo, justo donde se desprende la luz.
Has dejado el rastro que ahora persigue mi inquietud,
Porque no se donde encontrarte y donde tenerte, para que nos desintegremos en besos,
Tu alma es tan incomprensible como los minutos,
En la Galaxia Inducida.
Cronos pretende que desfallezca en tu búsqueda,
Pero es más fuerte la sed del tiempo,
Para que te contemple,
Aunque sea en una vitrina de cristal,
Colgada al pie de esta dimensión.
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