El rastro de la furia
Ya la tormenta pasó,
Los charcos de la revuelta, los he visto,
Los gritos y los sudores quedaron en las aceras,
Han quedado algunos, salpicados de sangre.
¿Valió la pena? …. La historia juzgará,
Lo cierto es que los hijos que se perdieron,
No se recuperan en una noche de anhelos,
Aquellos jóvenes, por ejemplo,
Que recibieron una descarga asesina,
Mientras vestían postes, en la oscuridad de la Zacamil,
No disfrutaran la victoria, ni llorarán la derrota,
Sus almas se han ido de una forma incipiente de este mundo,
Sin títulos de mártires, ni sumos de héroes.
La contienda se calma en las fiestas de la ansiedad,
Pero el mañana traerá nuevos resplandores,
Construidos en inmensas montañas que desangran crisis,
Torres construidas en las puertas de un país en alarma.
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