CHERO
Que no sople sobre mi chero,
Los malos aires,
Porque su genio es bondadoso.
Es de lo mejor que ha regalado Nicaragua,
Su voz es un abrigo
Que cubre la llovizna amarga
Y los vientos que asustan.
Solitario viaja a divisar
Las fundiciones de la tarde,
Desde el Crucero,
Ahí su espíritu se enreda entre árboles y hondonadas verdes.
Recuerda sus primeros pasos,
Que forjaron su honrado temperamento,
En plateados pastizales de las llanuras altas del viento.
Los recuerdos llaman siempre el nombre del Chero,
Que viene con su alma liviana,
Que se confunde entre las Nubes.
Incluido en Ponientes ®
Carlos Francisco Imendia
Todos los derechos reservados 2009.
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