CENTELLAS
Un grillo salta hasta la calle,
Alegre va pensando en su viaje
No lleva nada de equipaje,
Por su tamaño,
Posiblemente llegará en mil días,
O quizá en dos mil.
Los peligros que afronta,
Los bichos hambrientos de la noche,
El sol desintegrante,
Y los vómitos de Eolo
Inundando las veredas.
Al humilde exoesqueleto,
Nada lo desespera,
Su destino es Guatemala,
La tierra de las centellas,
Que flotan por las noches,
Y alimentan a los grillos.
Un pensamiento que no
Esperaba, mientras
La frontera atravesaba,
¿Porque será que estas tierras
No son bien mencionadas?
Tienen a la quietud de los hombres atrapada,
Sin embargo, dice el grillo,
No veo nada.
Aquí en las estaciones vírgenes,
Lo que impera es la tranquilidad,
Los sueños con amabilidad,
La luna esconderse en la inmensidad.
El grillo va por las rutas naturales,
Ingenuas e impecables,
Desinfectada de hombres y perversidades,
La Guatemala más realista,
Que a los forasteros inadvertidos conquista,
Como al grillo, el mismo espectador,
De los cánticos de Alux Nahual,
Cánticos de la Guatemala maya,
Que en mil flores, con dulce voz en la campiña estalla.
Ya pacíficamente el grillo
Abre su boquita en conquista de la luna,
Va pescando centellas una por una.
En el relajado espejo nocturno de las montañas,
El regalo perfumado de Ixchel.
Las estrellas se han hecho miel.
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