Caballeros noctámbulos
Las campanadas nocturnas
Resuenan en el jardín calmo,
Ninguna brisa agita la quietud.
Bajo el rosal, el péndulo oscila
En la penumbra del fondo,
El Ave María.
Revolotean las luciérnagas,
En rondas de candil,
Ahí esta la quietud reposando
En la verde alfombra.
En medio, el limonario,
Ahijado de la constelación.
Estoy absorbido por las escenas
De la tranquilidad en los gritos del silencio,
Nada se mueve en la tibia visión sin rocío,
Los sueños parecen nadar frente a la vista de los caballeros noctámbulos
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