Vendaválicas anotaciones de verano
En las socavaciones humanas en la cordillera,
La manera más benevolente de hacerle la vida más fácil al mundo,
Hiriendo de muerte a la naturaleza,
Un crujir de bestias amarillas arranca esa ceniza muerta del Ilopango,
El riachuelo es humillado desviándolo por las desacreditadas canaletas grises,
Para que acongojado se encause en su rumbo natural hacia el litoral.
Nunca en medio del conflicto ecológico había visto un riachuelo tan claro,
Naciente en la coronilla de la platea cafetalera, Huizucar.
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